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Aproximaciones a Couret
Palabras de catalogo, Expo de Trazo al Gesto,
Casa de Joven Creador, Pinar del Río 2001
por Amalina Bomnín
Hablar sobre la obra de Couret implica detenerse en las
principales etapas por las que ha ido
evolucionando su producción, después de
graduarse del Instituto Superior de Arte en la
especialidad de grabado en 1988.En sus inicios,
influido por la renovación que se operaba en las
artes plásticas, formo parte del movimiento
cubano del los 80, que más tarde se convertiría,
según la crítica, en el período trascendente en
la historia de la plástica cubana: Nuevo Arte
Cubano.
A finales de esa década en Pinar existía un
grupo de creadores que se desenvolvían de
acuerdo a los presupuestos de este movimiento,
critica a la institución arte, ataques a la
burocracia, realización de acciones plásticas y
performance fuera del circuito galería,
subversión de la propaganda política. Asunción
de temas nunca antes atendidos como la
inmigración, el culto a la personalidad, la
mitologización de los héroes cubanos, los
complejos religiosos afrocubanos, entre otras
incursiones que aludían problemáticas diversas
en este contexto, donde trabajaban jóvenes
graduados de la ENA y el ISA, Segundo Planes,
Eduardo Donjuán, Luis A. Rodríguez, Jorge Luis
Ballar ,William Carmona, entre otros. Couret se
desempeñaba dentro del dibujo y el grabado
siguiendo los pasos a lo que sucedía en la
capital. Sus cartulinas estaban compuestas de
elementos de todo tipo, cotidianos, culturales,
históricos, políticos, provenientes de contextos
disímiles y que al interactuar ofrecían una
apariencia caótica. Este discurso mantuvo desde
el comienzo un cariz crítico, como era usual en
las propuestas de entonces. A Couret en aquel
momento le interesaba abordar el arte
aprovechando las aperturas de la post modernidad
las cuales le permitían unir en su discurso
tropológico, expresiones de la baja y alta
cultura, para tocar temas diversos y peliagudos.
Muchas veces el absurdo, la ironía, el sarcasmo,
fueron los tonos que regían estas propuestas,
enmarcadas en un tiempo espacio donde la critica
tuvo, como nunca antes, un estadio de catarsis,
más tarde censurado cuando comenzó la década de
los 90.
Esta serie, compuesta por obras sobre cartulina
resueltas a grafito y técnica mixta ,se
caracterizo por la atmósfera oscura, con poca
presencia de colorido, quizás para resaltar el
efecto de desestabilización.
Más adelante en la misma década, el autos
prefirió experimentar con el color en claves
altas y bajas, dejando atrás el trazo académico
del dibujo para dedicarse a las manchas, las
pinceladas más sueltas, el dripping, gestos
expresionistas, entre otras actitudes propias de
la pintura contemporánea.
Recientemente este artista ha sido blanco de la
critica local por sus incursiones en la pintura,
alegando que su formación básica es como
grabador y dibujante. No es menos cierto que
quizás el cambio de una manifestación a otra
haya traído como consecuencia, ciertos derroches
de color, algún que otro efecto barroquizante,
pero en general considero que su producción ha
ganado en libertades formales y ha demostrado
ser capaz de ir a la esencia como en su reciente
serie Monumento a la Resistencia, donde se
destacan piezas como la de título homónimo a la
serie y La Silla. En ellas ha logrado un nivel
de síntesis, armonía compositiva y agudeza de
planteamientos.
El Salón Tiburcio Lorenzo nos mostró a un Couret
informalista, volviendo a usar el dripping, no
es un gesto tan automático como el de los
precursores del genero, pero si con buen dominio
técnico .No puedo dar loas en este caso a las
solución compositiva y de montaje, viciadas por
cierta tendencia en Pinar, a superponer lienzos
sin un criterio que avale tal disposición
obstante demostró versatilidad al incursionar en
una tendencia nunca antes trabajada por él.
Quede este espacio para confrontar criterios
acerca de su producción por ser uno de los
artistas pinareños que ha dado que hablar a la
critica, dentro y fuera de provincia, al
demostrar su osadía a la hora de enfrentar el
hecho artístico.
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Apoteosis del Relajo.
por Amalia Bomnin
Couret no se toma nada en serio, se ríe de todo, hasta de el
mismo. Su obra siempre ha sido un constante juego
con las circunstancias de todo tipo mediado por el
sinuoso camino que ha tomado el arte en los últimos
tiempos. Sus trabajos, signados por la
carnavalización, recavaren la Historia del Arte para
usar, sin pudor alguno, elementos heteróclitos que
permiten desacralizar cada historia inventada.
Calor en la Habana pulsa un discurso intertextual
donde la ironía y el absurdo rigen la trama. El
choteo se instaura en las cartulinas….como peculio
psíquico tropical, con el cual nos condenamos o nos
salvamos. En su tirarlo todo al relajo, erige a la
Giraldilla, símbolo de nuestra nacionalidad y
emblema de la capital, en chivo expiatorio para
comentar sobre la urgente necesidad de tomar aire,
de ventear la cultura para ventear lo social, por
eso coloca a esta escultura, situada originalmente
el el castillo de la real fuerza, como una figura
cercana que se echa fresco, agotada por la
temperatura de la isla. En ocasiones esta aparece
frente a un ventilador, en otras con un simple
abanico, en un gesto que dimensiona el texto
proponiendo la apertura del arte a la vida y
viceversa.
Couret se ha especializado en el grabado, pero en
sus últimos años ha incursionado en la pintura,
aunque en estas se advierte una tendencia marcada a
estructurar la composición de manera gráfica, con
mucha incidencia en lo dibujístico, demarcando las
áreas. Al mismo tiempo la articulación de una
morfología de sello neo figurativo y expresionista
de cariz gestual, que junto al pastiche da pie a una
sensación de desorden, de confusión, de subversión,
redunda en una composición barroquizante y
anárquica sin aparente coherencia, donde se hace
difícil la lectura. Y es que el uso del choteo…
comporta una negación de la Jérica ,que para ciertos
tipos de idiosincrasia tropical es siempre odiosa.
Todo orden implica alguna autoridad. Couret quiere
estar relajado.
A pesar de la heterogeneidad formal se aprecian
recurrencias en este discurso, el arlequín, la
silla, la bicicleta, la isla de Cuba, el faro, la
columna, por sert códigos de lectura polivalente
tanto en el arte como en lo cotidiano. Con la
columna por aludir a uno de ellos, el artista
construye monumentos disímiles en franca actitud
irónica ante los afanes megalómanos de determinadas
estructuras sociales.
La narrativa fragmentada de Couret se resuelve en
atmósferas caracterizadas por la inquietud, y domina
en estas piezas una gestualidad informalista
aunque acuda a la figuración. Como buen librano se
las agencia para hacer comentarios sobre el estado
de cosas actuales en su isla caribeña, sin caer en
la obviedad. Cuando hace mofa alrededor del clima en
la mayor de la antillas toca de manera jocosa la
situación de precariedad del contexto, a veces,
cocinado en su propia salsa, ¿acaso alude a un calor
no compartido o, por el contrario, querrá hablarnos
de la inexorable contaminación y dilatación de
nuestro ser insular hacia otras dimensiones? Lo que
no da lugar a dudas es de la capacidad del autor
para burlarse de sus propias tribulaciones con
oficio que sabe de trucos y mañas
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Estar en la Cuerda
Palabras de catálogo de la expo Estar en la Cuerda
.Centro Luz y Oficios ,C.Habana 1998
por David Mateo
En esa, muchas veces contradictoria vastedad de la metáfora
dentro de la que acostumbramos a representar en Cuba
todo deseo de existir y perpetuarnos en armonía
perfecta con las circunstancias y las cosas han
surgido un sinnúmero de frases celebres y de
figuraciones en la que siempre aparecemos los
cubanos ante el imperativo de tener que afrontar
una serie de ejercicios físicos extraordinarios y
casi acrobáticos. La mas celebre de todas las
fraseologías, a pesar del boom imprevisible de la
fraseología salsera, ha sido aquella en las que se
nos describe intentando el equilibrio sobre una
cuerda. Como ha de suponerse, la cuerda no solo
simboliza el grado de dificultada con el que
transcurrimos hacia aquello que con lideramos
nuestro propósito mayor, sino también la
vulnerabilidad de los recursos que empleamos para su
consumación y su defensa.
Pero lo interesante, y no menos sarcástico del
asunto, es que por muy inseguro y vulnerable que
resulte el acometido de un destino, siempre hay
alguien dispuesto a cambiar, e incluso pavonear
sobre la cuerda.
Miguel Ángel Couret es solo una evidencia,
compensada lógicamente, de esa voluntad. Me atraería
a asegurar que como el existen pocos equilibristas
en la isla. Por su ascendencia pinareña le ha
tocado casi siempre interpretar ese ultimo acto de
pericia, en el que el acróbata, una vez aflojada
toda la tensión de la cuerda, se le hace mas
arriesgada aun la presencia y la estabilidad sin
embargo, siento que lo hace con gusto, y hasta diría
que con un disimulado espíritu penitente, mientras
aumenta cada vez mas el dramatismo de su
perseverancia.
Para quienes conocemos la obra de Couret no nos
parecerá extraño que haya elegido para su exposición
un titulo semejante, estar en la Cuerda…no hay una
sola imagen de su obra que no parodie esa rivalidad
intima y ajena por el protagonismo, o mejor dicho,
por la facultades ilusorias que entraña el
protagonismo como actitud y como categoría. No hay
secuencia suya que no intente establecer una visión
critica, sin arriesgarse al empleo de lo puramente
anecdótico o autobiográfico, acerca de los efectos
de esa contienda en la escena cubana ,desde
cualquier punto de vista ideológico o social. He
sido testigo de cómo sus cuadros han ido madurando
en ese esfuerzo por resarcir a través del estilo, la
composición y la metáfora todos los vestigios de
retórica con los que inevitablemente la obra de
provincia comienza legitimarse ,intentando seguir de
cerca los modos y los temas de la actualidad de
aquellas instituciones elites de la capital. Su
actitud se asemeja a la de un hábil equilibrista que
todavía no quiere continuar las acrobacias
tradicionales, porque sabe que aun siguen
funcionando determinados estímulos de expectación y
sobrecogimiento, solo que hay que disimularlos un
poco.
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